Así es el alimento de los estudiantes en Cuba en la Universidad de Moa

🛑 CUBA|Desde hace años la alimentación en los centros de estudios cada vez es más crítica, y en la actualidad con la situación económica vigente, se recrudece con énfasis.

Por eso las denuncias se incrementa en las redes, en esta ocasión Liliana Ávila escribe:

Esto lo publicó no para que cambie la situación de todos esos estudiantes internos en cada una de las universidades del país ,porque sabemos que esto no va a mejorar ,ni va cambiar .

Sino para que se vea la realidad de la alimentación de los estudiantes cubanos y no nos engañemos. Espero apoyos ,no quiero comentarios absurdos.


Lamentable la cantidad de comida que se le da a un estudiante cubano y con pésima calidad y los malos tratos de algunas de las tías que están es la cantina .

Al no ser que repartan según amistades o con quién mejor se lleven. Sabemos que la situación del país es pésima pero no para este abuso .Esto corresponde a la comida del día de hoy de la universidad de Moa Antonio Núñez Jiménez .Incluso el estudiante que este reservado y mandé a una amistad o su pareja .A buscar su comida no se la quieren dar .Es un bochorno y así quieren graduar ingenieros de todo el país.

Foto de la denuncia

Profesora cubana abandona la universidad tras malos tratos y decepción.

🛑 CUBA|Una profesora cubana abandonó sus clases en la Universidad de Matanzas “Camilo Cienfuegos” tras malos tratos y estar decepcionada. Sus alumnos le hicieron una despedida y lamentan la pérdida de una buena maestra, informó este viernes la periodista Yirmara Torres Hernández en Facebook. A continuación comparto el texto íntegro:

Gracias, profe Nory… Ayer César llegó a casa con la triste noticia de que la profe Nori ya no iba a seguir dándole clases. Ya yo lo sabía, pero no es igual cuando llega el momento.

¡Cómo se va a extrañar a la profe Nori en el Departamento de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Matanzas! Otra pérdida más, otra de tantas… Otra persona valiosa que se pierde por subvaloraciones, por no saber cuidarla… Otra profesional que se va desencantada de una entidad a la que dedicó su vida.

Noraida Perdomo ha sido profesora de Gramática de varias generaciones de periodistas, primero desde el departamento de Español y luego desde el propio Departamento de Periodismo, donde se le abrieron las puertas cuando quiso hacer el traslado. Nori es tronco de profe de Gramática. Y eso no tiene nada que ver con que sea Doctora en Ciencias, un título que en ella no es un «papel vacío»…

Es de las profes con las que «aprendes o aprendes»… De las que no regalan la nota. Un cinco con Nori en Gramática es casi una hazaña. Pero no es su conocimiento de la Gramática o la Redacción, asignatura esta última que asumió hace unos cursos con el Plan E, lo que la convierten en una profe de excelencia. No. No es eso.

Es su manera de enseñar lo que la hace diferente. Es el cariño con que asume la educación. Son su métodos y la entrega lo que la convierten en una profe inolvidable.

Tuve el privilegio de ser su compañera de año durante varios cursos, en mi caso impartiendo Periodismo Impreso. Nori era la profesora principal de año. Eso es algo así como la guía, o la responsable del Primer Año, que es al que le impartíamos clases nosotras.

Le decía anoche, que si estuve tantos años impartiendo Periodismo Impreso, a pesar de la carga de trabajo adicional que significaba, fue en parte por ella.

Nori me defendió y protegió muchas veces. Echó muchas peleas por mí, que agradezco. Para ser justa, las peleas las echaron ella y otros dentro del departamento (pero esto va de Nori).

Con Nori aprendí mucho de pedagogía. Ella me confirmó en la idea de que la instrucción no tiene que ser aburrida, de que hay que divertirse dentro del aula… de que todo se puede violar y que lo que importa al final es que el estudiante aprenda.

Hicimos muchas cosas juntas: conspiramos para obligar a los estudiantes a leer y a estar informados… Preparamos evaluaciones juntas y una vez cumplimos el sueño de lograr evaluar en un trabajo integrador todas las asignaturas de un semestre de primer año. Y fue maravilloso. Y funcionó, a pesar de los detractores.

Nori fue en ese tiempo un poco la madre de sus alumnos de primer año. Me consta su preocupación constante por cada uno, el amor con que los trataba y cómo protegía a los que tenían algún problema.

Habrá muchos periodistas por ahí que le deberán a ella no haber cejado en el empeño. También fue la conciliadora dentro del departamento. Fue además la asesora en muchos temas de Pedagogía o Metodología en los que nos llevaba ventaja. Con ella todos aprendimos.

Nori tuvo que estudiar para impartir clases a los estudiantes de Periodismo. Se acercó a las técnicas del periodismo, aprendió los géneros, estudió las normas de redacción… Para ella eso formaba parte de respetarse como profesora…

Más de una vez le propusieron a Nori ir a trabajar al periódico Girón, donde hubiera sido muy útil, pero ella amaba mucho a su Universidad, donde ha echado la vida, toda su vida profesional.

El día que Nori me contó su decepción, los maltratos de los que había sido objeto, yo no lo podía creer. Fue hace unos meses ya. Entonces le dije que no sabía cómo ella había aguantado tanto.

Pero aún así Nori pensó primero en sus alumnos de primer año, con los que ya había empezado el semestre. Y a pesar de su dolor, decidió terminar con ellos la asignatura… Entre esos alumnos está mi hijo César.

Cuando empezó la carrera César me dijo que Nori le daba la asignatura más difícil y las clases más bonitas… Me dijo que con Nori era imposible odiar la Gramática.

Ayer los alumnos quisieron hacerle una despedida a Nori. Y dicen que lloró. Yo no estaba, pero creo que también hubiera llorado…

Hay mucho que agradecerle a Noraida Perdomo… mucho. Y duele su partida. Hoy una amiga común me comentaba que no sabía hasta cuándo se iba a seguir perdiendo a la gente buena…

Nuestra amiga tiene razón.

Solo te deseo suerte, Nori.

Lo mejor de tu paso queda en el recuerdo de tus alumnos. Eso no lo puede borrar nadie. Yo solo te digo, gracias.

Fuente y fotos: Yirmara Torres Hernández.