Cientos de cubanos varados en el aeropuerto de Madrid

🛑ESPAÑA| Más de 300 pasajeros que tenían como destino Santiago de Cuba han sufrido cancelaciones de vuelos en la aerolínea Iberojet desde Madrid.

Los vuelos afectados fueron programados para el viernes 28 de julio y el lunes 31 de julio y actualmente al menos 16 viajeros permanecen varados en un hotel en Madrid incluyendo turistas españoles y ciudadanos cubanos.

Según un reporte del canal público Antena 3 los pasajeros afectados han exigido ser recolocados en otros vuelos lo antes posible pero hasta el momento solo algunos lograron viajar mientras que 16 de ellos llevan cinco días esperando sin una respuesta clara.

Foto: Aeropuerto Barajas Madrid



Llevo aquí 5 días sin nada claro sin ninguna seguridad de que podamos volar dijo una pasajera al citado medio.

Cuando llegamos al aeropuerto nos dicen que al día siguiente de madrugada saldrá tampoco ha sido así agregó.

Algunos de los afectados iban a visitar familiares disfrutar de vacaciones e incluso asistir a bodas.

Los pasajeros se han mostrado muy descontentos con la gestión de la aerolínea describiéndola como una vergüenza y un caos absoluto . A pesar de que la compañía prometió un nuevo vuelo para el miércoles los pasajeros varados desde el viernes pasado no tienen confianza y demandan una solución inmediata.

Ante las quejas la compañía ofreció disculpas y mencionó motivos técnicos como causa de las cancelaciones pero no proporcionó más detalles. Los pasajeros afectados están exigiendo la devolución del dinero.

La conexión de Iberojet con Santiago de Cuba fue inaugurada el 11 de noviembre de 2022 y operaba con dos vuelos semanales a través de un Airbus A330. La situación ha dejado a muchos pasajeros con días de vacaciones perdidos y ha generado gran angustia en aquellos que tenían asuntos familiares urgentes que atender en Cuba.

Muere el escritor y periodista cubano Carlos Alberto Montaner

🛑 ESPAÑA|“El escritor y periodista Carlos Alberto Montaner (La Habana, Cuba, 3 de abril de 1943-Madrid, España, 29 de junio de 2023) ha fallecido en su domicilio de modo apacible y acompañado de sus seres más queridos tras enfrentar una enfermedad neurodegenerativa”, comunicó este viernes Firma Press.

“En su nombre, su esposa Linda, sus hijos Gina y Carlos y sus nietas Paola, Gabriela y Claudia les dan las gracias a los profesionales de la sanidad pública española, a la Asociación Derecho a Morir Dignamente y a todos los familiares y amigos que le han manifestado tanto afecto en el tramo final de una prolífica vida marcada por la defensa de las libertades individuales. Su despedida será un acto íntimo y privado”.

«Llegó la hora de recapitular. Hay que ir haciendo las maletas. Desaparecer es una actividad ingrata que sólo se justifica porque es la única prueba irrefutable de que hemos vivido”, dijo Carlos Alberto Montaner en sus memorias “Sin ir más lejos”.

A continuación reproduzco su despedida, titulada “Mi última columna”:

Me jubilo sin júbilo alguno. Me retiro del «columnismo». Mis columnas, durante años, las distribuyó mi colaboradora más estrecha, Lucía Guerra. He cumplido 80 años. Padezco parálisis supranuclear progresiva (PSP). El nombre lo dice todo.

Es una enfermedad rara del cerebro. Me la diagnosticaron en el hospital Gregorio Marañón —uno de los mejores de España— tras una resonancia magnética. Tres personas por cada 100.000 la padecen. No es contagiosa, ni heredada. No hay cura para ella. No se sabe cómo comienza ni por qué se origina. Es de la familia del parkinsonismo, pero sin temblores. De ahí la confusión en el diagnóstico. Se caracteriza por impedirme conversar bien y leer, más allá de los titulares (Linda, mi mujer, y nuestra hija, Gina, me leen los diarios), no así escribir todo lo «bien» que me ha permitido llevar más de medio siglo escribiendo —entre otras cosas— una columna sindicada a la semana. He escrito miles de columnas y debo a mis artículos todo lo que he hecho posteriormente.

Este PSP que ahora me afecta se caracteriza (como el otro, el de los comunistas cubanos), por el «habla lenta o arrastrada» que hizo que dejara los comentarios en CNN en Español (donde tanto compartí con Andrés Oppenheimer, Camilo Egaña y otros notables periodistas), pese a los esfuerzos por retenerme que hizo mi amiga Cynthia Hudson, presidente de la cadena. O en 20 estaciones de radio, comenzando por «El Sol de la Mañana», bajo la dirección del matrimonio dominicano Espaillat, Montse y Antonio, siguiendo con «La Hora de la Verdad» en RCN de Bogotá, en un espacio dirigido por Fernando Londoño, hasta la modestísima emisora por internet que orienta Orlando Gutiérrez hacia Cuba, y tiene uno de sus más sólidos baluartes en Julio Estorino. Además, durante años mis comentarios llegaron a Cuba por medio de Radio Martí. Gracias por tolerarme en sus filas.

Al periodista cubano Carlos Castañeda lo vi llegar a Puerto Rico a finales de los 60 con un trabajo que a mí me parecía muy difícil: levantar El Día de Ponce hasta que compitiera con El Mundo de San Juan. Si yo hubiera sabido los planes de Carlos con cierta antelación me habría quedado a librar esa batalla, pero ya tenía hasta los boletos para España. Había sido aceptado en la Universidad Complutense de Madrid para hacer el doctorado. Mi familia y yo nos embarcábamos en una nueva aventura europea.

Era el primer semestre de 1970. Castañeda mudó El Día para San Juan, le cambió el nombre, le llamó El Nuevo Día e hizo un tabloide con grandes titulares, fotos ad hoc y grandes caricaturas. Pronto se quedó solo en el terreno. El Mundo cerró. De aquel lance antes de instalarme en Madrid guardo un consejo que fue muy importante en mi vida profesional: «Busca en NuevaYork a Joaquín Maurín —me dijo Castañeda—. Es un exiliado español. Dile que tú quieres escribir columnas para su agencia ALA (American Literary Agency). Ahí están los mejores de la lengua, entre otros, Germán Arciniegas y Pablo Neruda». Lo hice. Maurín me pidió una muestra. Se la di. Cuando la encontré reproducida en 156 diarios me juré cuidar mis columnas. Y así he hecho desde entonces.

Joaquín Blaya me llamó a Madrid. Era un chileno, presidente de Univisión. Luego lo sería de Telemundo. Me pidió un comentario a la semana y dejó que yo escogiera el tema. Sería, claro, de actualidad.

La promesa de Maurín se había cumplido. ALA le daba difusión a mis ideas y estas me abrían otros campos como la TV, mucho mejor pagados que la prensa plana. Blaya demostró que era un ejecutivo de altísima calidad. En una oportunidad me dieron un minuto para explicar una hipótesis de un cura antropólogo, profesor de una universidad de Nueva York, sobre el programa del welfare, diseñado fundamentalmente por hombres, y su impacto en mujeres de bajos recursos. Sin duda, era un tema polémico. El canal 41 de Nueva York vio la rentabilidad política, o actuó por temor, bajo la indicación de la gerencia. Lo cierto es que Al Sharpton, ministro baptista, fue a pedir mi cabeza al canal, sin haber oído mi comentario en español, y Blaya me defendió con total firmeza.

Cuando The Miami Herald parió un pliego en español, creyeron que sería un fenómeno pasajero. Pero luego comprobaron que aumentaba el perímetro del castellano. Como el mundillo de los editores de diarios es muy reducido, se hablaba con mucho respeto de Carlos Castañeda y de la hazaña que había realizado en Puerto Rico. Lo llamaron y de ahí nació El Nuevo Herald en la primera parte de los 80. Allí comparecieron Roberto Suárez, Gustavo Pupo Mayo, Sam Verdeja, Armando González, Roberto Fabricio y el gran Carlos Verdecia, exdirector de El Nuevo Herald.

Creo que fue Pupo Mayo. Me ofrecieron la dirección de El Nuevo. No la acepté. No quería desplazarme de España. Me ofrecieron dirigir la página de Opinión. Puse dos condiciones para que no aceptaran: solo estaría presente la primera semana del mes. Las otras tres las pasaría en España. (A fin de cuentas, inauguré el trabajo a distancia que se popularizó durante la pandemia.) La segunda condición era que fueran mis adjuntos Araceli Perdomo, de cuya integridad se contaban cosas muy positivas en la redacción, y Andrés Hernández Alende, para no cometer errores ni injusticias. Al extremo que, andando el tiempo, tras mi renuncia, Araceli y Andrés me sustituyeron en el cargo. A lo largo del tiempo El Nuevo Herald ha sido mi casa.

He tenido la oportunidad de escribir en los mejores periódicos de América Latina, de España y de EEUU. En los últimos tiempos mi columna semanal ha aparecido en El Libero, el mejor periódico digital de Chile, y en El Independiente, un excelente diario digital que sacan Casimiro García-Abadillo, Victoria Priego (dos grandes veteranos del periodismo español) y —en la parte internacional— Ana Alonso. Esos dos diarios completan el cuadro del ámbito de la lengua en el que he tenido el privilegio de dar la batalla de y por la libertad. Al final de mis memorias, Sin ir más lejos, publicadas por Silvia Matute en Debate, editora de Penguin-Random House, cité al filósofo Julián Marías por su humilde frase. Hoy lo vuelvo a hacer: «Hice lo que pude».

Foto: Carlos Alberto Montaner