🛑 CHILE|El presidente de Chile, Gabriel Boric, ha destacado este sábado el vínculo histórico de su país con España, labrado durante las últimas décadas a través del intercambio cultural con los exiliados de la Guerra Civil y, sobre todo, por la defensa conjunta de ambos países a favor de los valores democráticos durante los «tiempos oscuros» de las dictaduras de Francisco Franco y Augusto Pinochet.

En un discurso en la Casa de América y entre referencias a la poesía de Miguel Hernández, Boric también ha alertado del auge de los extremismos, independientemente de su ideología, y propuesto una solución a base de empatía y «más democracia».
El lazo que nos une», ha declarado Boric, «se relaciona con la experiencia de nuestras dictaduras, de nuestras luchas para recuperar la democracia», a través de «esfuerzos laboriosos, firmes y con tropiezos para construir un régimen de libertades y mayor igualdad».
En un breve repaso histórico que comenzó con la Guerra Civil, Boric defendió que ambos pueblos «comparten la vivencia de haber experimentado regímenes autocráticos y brutales con diferentes contextos» y destacó, con todo, que Chile «tuvo una fortuna derivada de una tragedia, que fue recibir la corriente enriquecedora y vital del exilio español en décadas cruciales para nuestro desarrollo productivo, artístico e intelectual».
«Nuestra patria, Chile, jamás olvidará la lección de solidaridad y amor a través del Atlántico y que nos acompañará siempre», antes de recordar al poeta alicantino «‘tal vez porque he sentido su corazón cercano, cerca de mí, casi rozando el mío’
Con todo, el presidente chileno ha querido destacar que la aparición de los regímenes totalitarios no depende de una ideología antes de poner como ejemplo el de Nicaragua, cuyo líder, el antiguo sandinista Daniel Ortega, es ahora objeto de críticas internacionales por su desdén hacia los Derechos Humanos.
«Hay veces, como nos recuerda Nicaragua, en donde vestir como ‘rojinegro'», indicó en referencia a los colores del sandinismo, «no significa nada: los valores y principios que nos deben mover es el respeto irrestricto a los derechos humanos siempre y en todo lugar».
«Ninguna diferencia», prosiguió Boric, «justifica la violación a los Derechos Humanos y la conciencia de que los problemas de la democracia se solucionan con más democracia, no con menos», ha zanjado el presidente chileno.
Desde ahí, Boric se dirigió a quienes «proponen como solución a los problemas del presente limitar las libertades, arrebatar los derechos del otro, censurar, negar, los derechos de mujeres de migrantes, trabajadores, negar lo que no les gusta»; una amenaza «cada vez más presente en Europea y América Latina, independientemente del color del que venga».

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