EL SALVADOR. En el marco del régimen de excepción actual, las autoridades salvadoreñas han cometido violaciones masivas de derechos humanos, entre ellas miles de detenciones arbitrarias y violaciones al debido proceso, así como tortura y malos tratos, y al menos 18 personas han muerto bajo tutela del Estado, dijo Amnistía Internacional hoy.
Mientras Bukele exhorta a todas esas a organizaciones a recoger todos estos delincuentes y hacerse cargo de ellos, si tanto les interesa.
La Palabra DEMOCRACIA es muy linda, cuando tú tienes garantizado el orden en tú país, Bukele cogió un país con Democracia DESTRUCTIVA, donde hasta los propios diputados tenían negocios con todas estas mafias que operaban en El Salvador. Entonces de qué valía la democracia y derechos humanos antes en el Salvador? si eran incapaz de garantizar la seguridad ciudadana los que gobernaban. De que le vale a AMLO decir «balas no, abrazos si» y los asesinos, narcos y delincuentes acabando con México, los derechos humanos se aplican cuando hay un país organizado, no como El Salvador que recibió Bukele lleno de mafias sanguinarias de años de base criminal.
Ahora, acusar al presidente salvadoreño de crímenes o persecución a grupos criminales, o incluso a tener mano dura, es simplemente injusto.
Yo en lo personal creo que por supuesto Bukele tiene el reto de ir mejorando las condiciones de los internos, como lo está haciendo, con la creación de cárceles más cómodas y preparadas. Pero de ahí a señalar su labor contra el crimen mencionándole los Derechos Humanos es patético.
Miremos entonces con datos los logros del presidente salvadoreño
El presidente de El Salvador Nayib Bukele cumplió este jueves cuatro años al frente de la pequeña nación centroamericana. Lo hace con altos niveles de popularidad(si de verdad hubiera violaciones de Derechos Humanos contra los ciudadanos no fuera así),todas sus políticas en materia de seguridad, según algunas encuestas como la de Cid Gallup son los que lo han llevado a que el pueblo salvadoreño ame su presidente.

En 2018, según las estadísticas oficiales, El Salvador registraba una tasa de 50,4 homicidios por cada 100.000 habitantes y para 2022 esa tasa bajó a 7,8. Para este año, las autoridades proyectan que el promedio sea cercano a 2, según René Merino Monroy, ministro de la Defensa de El Salvador.
El 11 de mayo, el gobierno de El Salvador celebraba haber alcanzado 365 días (no continuos) sin homicidios, contados desde que Nayib Bukele asumió la presidencia el 1 de junio de 2019.
El gobierno atribuye esa reducción a su plan de seguridad y al régimen de excepción, en vigor desde fines de marzo de 2022 y prorrogado en 14 oportunidades. Esta medida suspende garantías constitucionales como ampliar de 72 horas a 15 días el plazo de la detención provisional o la intervención de las telecomunicaciones sin el aval de un juez.
Familiares de detenidos han llevado a cabo marchas y otras acciones para denunciar lo que consideran que fueron capturas arbitrarias, ya que dicen que no tienen vínculos con pandillas, pero el tema es que las acciones van contra la delincuencia en general a dicho el presidente.
El régimen fue aprobado por la Asamblea, controlada por el partido de Bukele, como respuesta al repunte de violencia, atribuido por el Gobierno a las pandillas luego de que en un solo día provocaran 62 homicidios, en el día más violento en lo que va de la actual administración y de los últimos años. Bukele pidió a la Asamblea su voto a favor régimen de excepción después de esos hechos.
Desde el 27 de marzo de 2022 —cuando se implementó el régimen— hasta la fecha, las autoridades reportan la detención de más de 68.000 personas. De esas, unas 5.000 han sido liberadas por los jueces al determinar que no tienen vínculos con pandillas, según Gustavo Villatoro, ministro de Justicia y Seguridad. El gobierno solo ha reportado estas cifras a través de declaraciones de sus funcionarios o comunicados de la Presidencia, pero no ha hecho público un informe detallado de la evolución de las estadísticas de delito que difunde o de la situación de los detenidos. Aunque en las calles se respira la tranquilidad y el miedo ciudadano se ha disuelto.
Ante el aumento de detenidos, el Gobierno construyó una megacárcel en las afueras de San Salvador con capacidad para 40.000 reos. Hasta ahora, solo 4.000 reclusos han sido llevados a esa prisión.

A pesar de los resultados que destaca el Gobierno de Nayib Bukele y la aprobación de la mayor parte de las personas dentro del país, según encuestas como la de Cid Gallup, tres expertos de la Organización de Naciones Unidas en Derechos Humanos pidieron el pasado 22 de mayo al gobierno de El Salvador “derogar inmediatamente el régimen de excepción”, una petición que el Gobierno ya ha rechazado en el pasado.
Sin embargo no tengo duda que según vaya reforzándose la seguridad en un país de años de violencia Nayib Bukele tome medidas para volver a un estado normal.



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