Los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) llegan a un nuevo Congreso cada vez más debilitado.

🛑CUBA| Los CDR cuentan con sedes municipales, provinciales y nacionales. Una plantilla abultada de burócratas, una flota de vehículos y un presupuesto generoso otorgado por el Estado. Los Comités de Defensa de la Revolución fueron creados por Fidel Castro el 28 de septiembre de 1960, durante un discurso en el antiguo Palacio Presidencial, entre gritos de júbilo de una muchedumbre que apoyaba a la revolución y explosiones de petardos estallados por los opositores. Siete meses después, el 16 de abril de 1961, en un acto en 23 y 12, Vedado, Castro declaraba que el carácter socialista de la revolución.

Los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) realizarán próximamente su congreso.
Pero….Que son los CDR?

Tal y cómo explica Carlos Alberto Montaner en su Anatomía del terror (La Ilustración Liberal, 1999), la policía política cubana, a cuyo diseño y adiestramiento contribuyó sustancialmente la brutal Stasi, policía política de Alemania del Este, tomó de los nazis un elemento represor que no existía en los demás países comunistas: los Comités de Defensa de la Revolución.

En ellos, el Estado comunista castrista, a la manera soviética, creó las instituciones adecuadas para mantener el control de la sociedad: en cada calle y en cada barrio se instalaban Comités de Defensa de la Revolución, que son organismos dedicados a la vigilancia de todos los vecinos, acompañados por milicias populares y una fortísima presencia de la Seguridad del Estado, la temida policía política. Son los encargados de vigilar y perseguir a los disidentes cubanos. Sus víctimas predilectas son Las Damas de Blanco, y opositores que existen a lo largo de toda la isla.



El CDR es la unidad básica de la represión en Cuba. Es una célula de espionaje manejada por el Ministerio del Interior y existen en la Isla, literalmente, varios millares. Hay uno en cada calle. Los CDR, además de mantener la «pureza ideológica» de la sociedad mediante el adoctrinamiento de unos ciudadanos obligados a examinar y asimilar los puntos de vista oficiales que adopta el gobierno en todos los órdenes de la existencia, tienen la misión de controlar la vida de todos los ciudadanos. Quiénes viven en una casa, quiénes visitan, qué creencias religiosas sostienen, qué cartas se reciben y de dónde, cómo se expresan con relación a la revolución y a sus líderes, si poseen familiares desafectos o exiliados, o si se trata de revolucionarios ejemplares. Tampoco es inconveniente averiguar quién se acuesta con quién, o cuáles son las preferencias sexuales de los vecinos, o sus hábitos sociales, incluidas las comidas de que se alimentan –muchas de ellas «ilegales», como ocurre con los mariscos o la carne de res–, delatada por las sobras que colocan en los paquetes de basura, porque nunca se sabe cómo los organismos de inteligencia pueden utilizar esa información «sensible».

Tampoco fue un invento de Fidel como algunos puensan. Grupos paraestatales con millones de integrantes surgieron dentro del fascismo alemán e italiano. Hitler creó las SA, fuerzas de asalto con cuatro millones de miembros que lo mismo salían a la calle a golpear a los que no estuvieran de acuerdo con el Führer que romper las vidrieras de los negocios judíos como sucedió en la noche de los cristales rotos”,

En Italia, Mussolini organizó las Camisas Negras, donde se juntaban ex militares y delincuentes. Ese fue el embrión de los CDR, las Asociaciones de Combatientes y otras agrupaciones aparentemente civiles instauradas por el gobierno cubano. Hace rato que los CDR dejaron de cumplir su objetivo. Se mantienen exclusivamente para vigilar a los desafectos del sistema y la actualización de los residentes en una cuadra mediante un registro de direcciones”.

La autocracia verde olivo exportó a Venezuela un remedo de los CDR, los llamados Colectivos, más violentos y perfeccionados. Esas fuerzas chavistas lo mismo disparan una ráfaga de AK-47 en una manifestación opositora que en los barrios de Caracas reparten alimentos prioritarios a través del CLAP (Comité Local de Abastecimiento y Producción), una versión de la libreta cubana de racionamiento, instaurada por Fidel Castro en marzo de 1962.

Sesenta años después, lo que queda de los CDR son las estructuras. En 5 de septiembre de 2020, el régimen designó al ex espía Gerardo Hernández Nordelo para reforzar el control social y la delación.

A Gerardo no le ha sido fácil conseguir a determinadas personas como informantes en cuadras y barrios, porque la mayoría de los cubanos actualmente no está para eso”.