Cubana: “Ser médico hoy en día no me da ni para un par de zapatos»

🔴 “Se me hace un nudo en la garganta ver como nuestros héroes de batas blancas abandonan lo que aman hacer, salvar vidas, porque su salario no les da ni para comprar un par de zapatos”, me dijo este sábado una cubana bajo condición de anonimato.

“Eso me dijo mi hermana hoy: ‘pedí la baja de lo que me gusta hacer porque tengo que buscar algo que me ayude a mantener mis niños. Ser médico hoy en día no me da ni para un par de zapatos’».

“Y he sido testigo de su amor por su profesión, de tantas noches de desvelos, de tantos días con unas ojeras que llegaban al ombligo por estar estudiando para ser alguien, para tener un título. En fin, para ejercer lo que ama”.

“He sido testigo de muchos sacrificios y muchas pérdidas a lo largo de su carrera. Y me duele ver como tantos médicos están hoy en sus casas pintando uñas, vendiendo lo que sea, trabajando en una cafetería porque el salario no alcanza”.

“Y que alguien me diga si esa no es la profesión más sublime de todas, la de salvar vidas, quisiera que reflexionemos y por favor se haga algo respecto a este tema. Aumenten el salario a nuestros médicos, háganle la vida un poco más fácil a quienes dejan hijos y familiares enfermos para ir a un hospital y salvar y sanar a los nuestros”.

“Sé que toda regla tiene su excepción, pero no hablo de esos, hablo de los que dejan pulmón y vida para curar nuestros niños, nuestros familiares. Hablo de esos que se van con el corazón apretado cada vez que terminan una guardia y tienen que dejar un paciente que aún no esta curado. Por favor, al ministro de Salud de nuestro país, hagan algo, pónganse a pensar qué será de nosotros sin nuestros héroes de batas blancas”.

“Necesito que esto lo vean hasta en Rusia si es necesario. Que llegue donde tenga que llegar y pase lo que tenga que pasar. Es hora de cambiar lo que debe ser cambiado. Espero su atención inmediata, nos quedamos sin médicos, por eso se van y los que quedan lo hacen sin deseos de nada”, concluyó.

©️ Testimonio enviado a Alberto Arego.

Foto Imagen Alberto Arego