🛑 𝘾𝙪𝙡𝙩𝙪𝙧𝙖 𝙮 𝙁𝙞𝙡𝙤𝙨𝙤𝙛𝙞𝙖
Vivir lejos de casa no es para todos. Debes tener un corazón grande, lo suficientemente grande como para empacar todo lo que dejas:
Alegrías y dolores, amigos y amores.
Este bagaje cardíaco late incluso cuando tocas un suelo que no te pertenece o cuando estás acostado en un colchón que no tiene tu forma y una almohada incómoda aunque sea mejor que la que dejaste en casa, y miras al techo preguntándote adónde vas, que tan duro será todo? Pero lo único que te consuela es tu libertad para volver a empezar de cero.
Encontrar amigos que no son tuyos, una ciudad que no es tuya pero que te abre sus puertas. Debes tener un corazón grande, tan grande para hacer cosas nuevas. Un corazón que a veces teme que otros se hayan olvidado de ti, porque el presente ha tomado el control de sus vidas.
Un gran corazón, pero no demasiado fuerte… y
entonces ahí es donde se detiene. Está bajo arresto, te confunde y no sabe quién eres.
Así que te acuestas en el colchón que ahora ha sufrido un poco tu peso, y la almohada es más suave por un lado y te preguntas en quién te estás convirtiendo más alla de preguntarte a donde vas?
Porque emigrar y decir que eres libre no basta, tienes que transformarte, adaptarte, sobrevivir, no tanto como te costaba de dónde vienes, pero si con dificultades muy diferente, ahora te toca hablar como persona, te toca pensar antes de responder, te toca aprender un idioma, conducir tu auto, tu vida, te toca ser humano, cometer errores y pagar por ellos, te toca ser más responsable, mirar tu entorno y escoger nuevamente un camino, el de hacer las cosas bien o hacerlo mal.
Emigrar es emprender, es pensar en tu familia, es a veces hacer planes para unirlos a todos, es llorar al ser amado que no pudiste ver por última vez y que ya nunca será.
Por eso caminemos en libertad pero sin libertinaje, aprendamos de las cosas buenas, superemos nos para ser mejores que antes de partir.
Porque cuando te vas, más que moverte hacia un lugar, vas hacia un destino, el tuyo.
Estamos hechos de otra pasta, quien no lo ha vivido no podrá entenderlo.

Por eso cubano, latino, o de donde seas y te ha tocado emigrar, recuerda que tú eres el que tiene que cambiar, no los que han forjado ese país que te abrió sus puertas con sus problemas, beneficios y realidad.
Amárrate a la cultura de dónde llegaste, sin olvidar las tuyas, pero adáptate.
Porque emigrar siempre ha sido una tarea difícil.

Debe estar conectado para enviar un comentario.