A Cuba le hacen falta cuerdos-locos para cambiar el sistema.

🛑 CUBA|¿Y la locura? Edgar Allan Poe, uno de esos locos que nos dejaron un legado, y que son de quienes nos inspiran, nos decía que la locura es la forma más elevada de inteligencia. Muy bien por él, brillante él, excepcional él.

Foto : Mundo Black

Los locos son los que han escrito y han impreso con letras de oro la historia del mundo. Sin locos como Leonardo Da Vinci, como Dostoiesvki, como Tolstoi, como Goya, como Newton, como Einstein, etc, etc, etc, la historia de la humanidad no existiera. Los del rebaño, los de la manada, los de las multitud no han hecho nada, ni nunca harán nada que valga la pena.

Los cuerdos no tienen nada novedoso que mostrar, no tienen ni la imaginación ni esas cualidades excelsas que hacen temblar a los mediocres de su tiempo. Los cuerdos carecen de las ideas, de la intuición y de la inspiración que hacen a los humanos romper con todo tipo de barreras y de horizontes. La función social de los cuerdos consiste en estorbar la marcha triunfal de los locos. La locura es una de las más grandes bendiciones con que Dios dota a sus hijos predilectos. La locura trae en sus bolsillos las agallas, la audacia y las más altas virtudes humanas de las que el cuerdo ni en sueños podrá tener. La locura es la más divina de todas las facultades creadoras. Sin locura no puede existir la genialidad, ni esa superioridad moral que tanto arrebato causa a los espíritus vulgares. La locura es agradable, es simpática, es comprensiva, es franca, es abierta, es transparente y gusta de la empatía.

Los cuerdos nunca han podido soportar las locuras de un Buda, ni de un San Francisco de Asís, de ahi que como garfios de odio les incrusten en sus espaldas todo tipos de calumnias y de blasfemias. La locura es es el poder maestro con que Dios premia a todos y cada uno de sus elegidos. ¡Oh locura, eres el show, eres el espectáculo, eres el manjar, eres el teatro que gusta pasar desapercibido por entre los telones del escenario! ¡Oh locura, tu esencia cura y sana, tu sed calma y restáura todo vestigio de vanidad! ¡Oh locura, que poco le importa a tu alma y a tu esencia divina el que dirán de la gente inferior e inútil! ¡Oh locura, que bien le hace al mundo tu libre impulso creador! ¡Oh locura, cuánta porquería a tus espaldas hablan de ti los que no conocen de tu inquebrantable humanismo! Detrás del alma de una nación se encuentran los barullos de un loco. La locura es la génesis de toda proeza literaria, política, artística y científica. ¡Oh locura, sin ti no existe ni un antes ni después! ¡Alabada sea tu locura, tanto como la mía!

Escrito por:
Alejandro Martí.