La terrible ejecución de William Wallece

William Wallace fue un caballero escocés de ascendencia galesa, uno de los héroes medievales de Escocia. Desde 1297 dirigió la insurrección contra Eduardo I de Inglaterra, que había usurpado el trono escocés. Es el representante por antonomasia del espíritu escocés de independencia, motivo central de su vida y causa de su muerte.

La ejecución se diseñó con sumo cuidado. Para empezar, arrastraron al prisionero con caballos a lo largo de aproximadamente seis kilómetros a través de Londres, envuelto con piel de buey para no desgarrar su cuerpo antes de tiempo. En el campo de ejecución en Smithfield, lo ahorcaron como asesino y ladrón, cortando la cuerda antes de que muriera. Luego lo mutilaron y le sacaron las tripas, todavía vivo, por traidor a Inglaterra.

Echaron su corazón, hígado, pulmones e intestinos al fuego, como castigo por los sacrilegios que había cometido al saquear bienes eclesiásticos ingleses. Por último lo decapitaron. Su cabeza quedó ensartada en un poste en el puente de Londres y el resto de su cuerpo fue descuartizado: una parte se envió para que se exhibiera en Newcastle, región inglesa del norte que Wallace asoló entre 1297 y 1298, y los otros tres cuartos como advertencia a tres ciudades de Escocia: Berwick, Perth y Stirling.

Ilustración realizada @Sofiart99