CUBA.Se escucha primero una explosión o varias y luego se ve el fuego allá arriba que crece y crece, así se pasa un buen rato y mientras tanto todo el pueblo se llena de humo y tremenda peste», detalla un mayabequense. «Desde hace varias semanas la situación ha empeorado porque las explosiones, el fuego y el mal olor son cada vez más frecuentes. La gente tiene más miedo después de lo que pasó en los Supertanqueros de Matanzas».
«El fuego ruge por horas», describe una vecina llamada Maritza, que cuando en la madrugada la despierta el estruendo se sienta en el portal de su casa. «A veces parece que está saliendo el sol porque la claridad del fuego hace que todo se ilumine. Mis nietos tienen miedo de dormir así, esto no es vida. Estamos asustados», sentencia la mujer que se queja, además, de las pocas ventajas de la cercanía de la planta.
«Ni siquiera tenemos suministro de gas de la calle [manufacturado que llega a través de tuberías]. Aquí en Puerto Escondido a la poca gente que tiene un contrato de gas licuado le venden una balita al año, el resto cocinamos con electricidad, con leña o con lo que aparezca», detalla Maritza. «Esa industria lo único que nos trae es dolores de cabeza y noches en vela».
Los pobladores de Puerto Escondido, en Mayabeque, reclaman a la empresa Energas por las llamaradas que exhala su planta, acompañadas de explosiones, olor a hidrocarburo y el fuerte sonido de una sirena.


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