Putin:»esta es la tierra más barata que ojos humanos hayan visto»

🛑 CUBA: Si por supuesto Vladimir Putin no ha dicho la frase pero tal vez la pensó.

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Si analizamos las circunstancias no es de ahora que Vladimir Putin ha querido ir acercándose al régimen cubano, recordemos que en plena pandemia rebajo la deuda de Cuba en el 2022 que ascendía a 2.300 millones de dólares, luego vendió a crédito más de 48 millones en armamento y en julio de 2022 comenzó a enviar cada mes desde entonces 700 mil barriles de crudo en el petrolero Aframax Suvorovsky Prospect, con bandera de Liberia.

La injerencia rusa en la Isla y las peligrosas mutaciones y alianzas que esta impulsa en el futuro inmediato de Cuba se ven a simple vista, con propósitos insospechables.

Todos nos preguntamos, porque las dádivas de Putin con una isla que está en deuda eterna con RUSIA.

Y es que detrás de todo hay manipulaciones de un lado y del otro.

La dictadura cubana reconoce que tiene que despertar la economía cubana, pero ya, porque la explosión popular está ahí sobre la mesa esperando la crisis mínima para que se le forme otro 11de julio.

Y la solución ya no está en Venezuela, pues Nicolás Maduro también ha cerrado el grifo, y así varios países de la región como México con Andrés López Obrador que ha tenido repulsión de las masas por estar haciendo de solidario con Cuba, eso sin hablar de la repulsión que hubo con el invento de llevar médicos a ese país.

Por su parte Lula en Brasil en este nuevo mandato parece querer estar a distancia con los negocios con la dictadura cubana. Y Petro en Colombia tenía muchos planes pero tampoco la oposición le ha dado mucha oportunidad.

Entonces queda RUSIA que en medio de una guerra está tomando medidas para sobrevivir económicamente.

La estrategia negociadora de los rusos es de ganador-perdedor, es decir que consideran que una de las partes debe obtener menos beneficios dentro de los acuerdos transados, por lo tanto la negociación es dura, suelen hacer muy pocas concesiones y, a cambio, pedir grandes mejoras.

Desde el 2013 la Federación Rusa ha venido prestando interés en Cuba, bajo un nuevo acuerdo, Rusia otorgó un préstamo de $ 150 millones para comprar equipos agrícolas y de construcción. En 2013, Medvedev visitó nuevamente Cuba en la que firmó convenios en materia de educación, salud, hidrometeorología, aeronáutica y tecnología espacial.

Esto último de «tecnología espacial es irrisorio» pero si se firmó esos acuerdos en aquel momento.

Pero ahora ha sido Cuba quien desde el ordenamiento desordenado ha ido haciendo leyes que permitan abrir más el negocio ruso en la isla.

Si amigo lector,el comunismo llegó a La Habana bajo los cantos de «La Internacional» entonada por el Kremlin, ahora la economía de mercado va abriéndose paso en Cuba con asesores y planes rusos.

Cuando expertos “cubanológos” intentaban descifrar los cambios de los últimos años en la isla bajo la lupa de lo acontecido en Vietnam o China, la realidad del momento muestra un nuevo nexo entre Moscú y La Habana y la reinstauración en la isla de una economía de mercado estatal. Aunque los apellidos puedan ser diversos (mercado orientado al socialismo, economía de mercado socialista, socialismo de mercado) lo que queda claro es que no hay economía planificada y sólo impera un discurso de marxismo-leninismo que se pretende reforzar con la llegada de los rusos.

La alianza ruso-cubana, que se ha incrementado tras la agresión rusa a Ucrania, extiende su campo de acción a la transformación de la economía cubana.
En cinco meses han visitado Cuba siete jerarcas del Kremlin. En marzo pasado estuvieron en La Habana el Director ejecutivo de la petrolera estatal Rosneft, Igor Sechin y el Secretario del Consejo de Seguridad de Rusia, Nikolái Pátrushev. Un mes después pasa por la isla el Canciller de Rusia Serguéi Lavrov y el Presidente de la Duma, Viasheslav Volodin, quien había estado en Cuba también en febrero 2022, días previos a la invasión rusa a Ucrania. Y ahora en mayo pasan el asesor presidencial ruso Máxim Oreshkin, el Presidente del Consejo de Negocios Cuba-Rusia, Boris Titov y el vice primer ministro ruso Dmitri Chernishenko. Ningún otro país del Tercer Mundo ha tenido tantos rusos en tan poco tiempo.

Para los rusos, en esta etapa de las relaciones, la inmersión en la transformación económica cubana es un nuevo formato a implementar, dijo Oreshkin a la prensa en La Habana. Allí presentó lo que denomina: «conjunto de iniciativas de inversiones para engrosar las arcas del presupuesto cubano.»

La carrera es contra el tiempo, para recuperar lo perdido. Si en el 2019 el intercambio comercial entre ambos países era de 500 millones de dólares, ahora es de 450 millones. La cifra es mayor que en el 2021 pero no llega a la del 2019. Para ese entonces Cuba ofrecía a Rusia langostas, crustáceos, leche y nata, yogur, queso fresco y miel natural. Los rusos concentran (90%) su comercio con la isla en productos derivados del petróleo y aceite de soya. Los propios empresarios rusos dicen que hay poco intercambio comercial entre ambos países.

Hasta el presente, todo el comercio y las negociones entre Moscú y La Habana pasaban a través de la Comisión Intergubernamental Ruso-Cubana para la Cooperación Comercial-Económica y Científico-Técnica. Ahora es el Consejo Empresarial Rusia-Cuba.

Mientras que por la parte cubana, desde su creación en el 2005 está al frente Ricardo Cabrisas; los rusos han cambiado de líder: en sus inicios fue Gregori Elkin, después vino Igor Sechin, el ya defenestrado Dmitri Rogozin, por un tiempo la dirigió Yuri Borisov y ahora Boris Titov.

El aumento de la relevancia de los últimos 12 meses en las relaciones económicas ruso-cubanas lo ha asumido el Consejo Empresarial. Según un informe de este organismo de noviembre del 2014, contaban con 88 organizaciones rusas, y como éxito enumeraban la participación en la Feria Internacional de La Habana 2013, en la que estuvieron representadas 52 empresas rusas.

Ahora en mayo del 2023 se reúnen en La Habana empresarios rusos y funcionarios cubanos, dos muy diferentes categorías, para analizar la mejor manera de traer a la isla a los inversionistas rusos y buscar formas de desarrollo económico que desencajan con la tradicional económica planificada de la isla.

Estos nuevos asesores rusos prepararán lo que serían las reformas de mercado para Cuba, elaboradas por funcionarios ministeriales y del Banco Central de Cuba, y por parte rusa, con expertos del Instituto Stolypin de Economía del Crecimiento, el Centro de Investigación Estratégica y el Instituto de Previsión Económica de la Academia Rusa de Ciencias.

Titov reconoció que las autoridades en la isla abrían las puertas a la inversión con un “trato preferencial”, algo que no tienen ni canadienses, ni españoles, pioneros en las inversiones extranjeras en la isla. Otras promesas de La Habana son la entrega de tierras en usufructo por 30 años, el retorno de las ganancias a Rusia, diferencias arancelarias y, a la usanza soviética, una línea portuaria con enlace marítimo directo.

Meses antes de llegar a La Habana, el empresario declaró en Rusia que también artículos domésticos rusos se venderían en Cuba a través de una casa comercial rusa especial (mixta con CIMEX) que se llamaría Rusmarket, con latas de carne rusa, leche en polvo, vodka, sardinas ahumadas, detergentes, jabones, perfumes, etc. Rodrigo Malmierca prometió todo el apoyo para ese Centro Comercial Ruso en La Habana.

El viceprimer ministro ruso, Dmitri Chernishenko, durante una reunión el viernes con el ministro de Turismo cubano, Juan García Granda, dijo que Rusia espera enviar hasta medio millón de
turistas anuales a Cuba y convertirse en el principal emisor de
turistas a la isla.

Chernishenko mencionó varios factores que facilitarían la expansión turística como la exención de visados entre ambos países, el permiso de estancia de hasta 90 días cada 180 días, el restablecimiento de los vuelos regulares a los que se suman cuatro vuelos semanales
a Varadero y a La Habana y dos vuelos cada diez días a Cayo Coco.

Tras el ataque ruso a su vecina Ucrania las relaciones estratégicas entre Cuba y Rusia han alcanzado cimas. La Habana se ha convertido en aliado ruso en los foros internacionales, en especial la ONU y la narrativa del Kremlin para ocultar los crímenes de guerra y los desafueros del ejército y mercenarios de Rusia en Ucrania tiene eco en la prensa oficialista cubana y sus agencias de noticias.

Las sanciones de la Unión Europa, Canadá, Japón, Corea del Sur, Estados Unidos, Australia, Taiwán, Nueva Zelandia y otros países a los que Rusia considera “inamistosos” hicieron que el Kremlin echara ancla en su viejo aliado de América Latina.

Aunque la isla no está en el ranking de los cinco países con más sanciones (Rusia, Irán, Siria, Corea del Norte y Bielorrusia) Cuba se presenta en la prensa rusa como la nación que más años tiene con sanciones económicas. La “experiencia” cubana en afrontar las mismas, hace de La Habana un socio atractivo para el Kremlin.

Dada la naturaleza del régimen cubano y la política rusa de alejarse del euro y del dólar, la variante de un peso digital avalado por el rublo no infunde confianza financiera o política. Una cadena de tiendas rusas con productos provenientes de aquel país no sería una solución a la crisis económica de Cuba y hoteles para turistas rusos, alejados de canadienses, españoles o alemanes, serían una muestra de segregación turística en la isla.

Moscú de 1959 a 1991 intentaba expandir la economía socialista planificada en Cuba, además del régimen marxista; ahora enarbolan parámetros económicos vilipendiados en las universidades cubanas y en la presa oficialista.

Ahora queda ver el malabarismo de la propaganda para presentar a los futuros “compañeros millonarios o camaradas empresarios” en los congresos del PCC o actos políticos.

Los cambios se vienen, la soberanía cubana ya ha sido vendida nuevamente, Cuba puede ser nuevamente el foco para Rusia amenazar el mundo cercano a los EEUU, el acercamiento de la OTAN a Putin no le ha gustado así que el paso que se ve de seguro es que Cuba volverá a aquellos antecedentes de la crisis de los misiles, bajo las faldas esta vez de la Federación Rusa.

El expansionismo rusos tiene miradas serias y no por gusto buscan congraciarse con el régimen.

Así que para Putin no solo es una tierra barata que puede solucionarle problemas a larga distancia, sino que es un objetivo para volver a poner su dominio sobre la mesa en un momento dado, algo que necesita el Kremlin urgentemente tras el fiasco que ha sido su incursión en Ucrania.